Un accidente mortal: Hace seis años, el prospecto estrella de los Piratas de Pittsburgh, Oneil Cruz, chocó una moto por detrás, matando a los tres pasajeros que iban montados y poniendo en peligro su carrera.. Desapareciendo lo que pasó: Los padres de Cruz trajeron a un negociante para pagarle a las familias de las víctimas para que no lo sometieran a la justicia y no exigieran que la fiscalía siguiera con el caso.. Por debajo de la mesa: Al lograr desestimar el caso, el negociante, Santo Caraballo, salvó la carrera de Cruz y lanzó la suya propia, emergiendo como una de las figuras más poderosas del béisbol dominicano. of the most powerful figures in Dominican baseball.. These highlights were written by the reporters and editors who worked on this story.. Alrededor de las 4 de la mañana del 21 de septiembre del 2020, Luis David Saba llegó a un área desolada de la carretera de la costa sur de la República Dominicana. La policía y los paramédicos ya se habían ido para ese entonces, llevándose con ellos un Jeep Grand Cherokee con el bonete abollado y los pedazos enredados de la moto barata con la que se había estrellado. Tampoco estaban ahí los dos pasajeros de la moto que tenían heridas graves. La única señal de que había pasado un accidente unas horas antes eran la sangre y los desechos untados en todo el asfalto y una pila de ramas puestas de manera muy organizada.. Saba sabía qué esperar debajo de esa pila de ramas. Era la costumbre dominicana de usar cualquier cosa a mano para cubrir un cadáver abandonado por los paramédicos. Cuando empujó las ramas, Saba vio la ropa rota, la piel desgarrada, con el cabello rizado formando una aureola sobre la cara magullada. Cubrió con una sábana el cuerpo de su hermano más joven, Yohan Saba Mercado, de solo 20 años. Estaba en estado de shock y no sentía nada, solo sintió la necesidad de quitar a su hermano de la carretera.. Saba se sentó y esperó por los investigadores forenses que le dijeron que estaban de camino. Pasaron horas, el sol salió y el tráfico comenzó a pasar por el lado de ellos. Finalmente, se dio por vencido. Con la ayuda de amigos, cargó el cuerpo de su hermano a una van, y horas más tarde estaba en la casa de su madre.. Más adelante esa misma mañana, otras dos familias estaban experimentando horrores similares. Deby Beato Charles, de 20 años, y Daniela Pérez García, de 19 años, iban montadas en la cola de la moto de Yohan cuando el Jeep los chocó por detrás. Cuando el hermano mayor de Deby, Rubén, llegó a un hospital cercano, lo recibió un doctor que le pasó una cartera y un brazalete. Deby había muerto por una lesión severa de la cabeza y un golpe contundente en el pecho. En otro hospital, el tío de Daniela fue acompañado a una habitación en donde estaba el cuerpo de su sobrina. Su cara estaba tan hinchada que él no la reconoció. Según el acta de defunción, ella sufrió lesiones en su cabeza, pecho y cadera y entró en un choque hipovolémico, en el cual los líquidos dentro del cuerpo provocan que los órganos de una persona dejen de funcionar.. Las familias de Daniela y Yohan hicieron los velorios en sus casas esa tarde. Durante los funerales, se regó la voz sobre quien iba manejando el Jeep Grand Cherokee. Fue Oneil Cruz, un pelotero con una fortuna y un futuro, el joven de 21 años, heredero de una familia local de peloteros, un prospecto principal en la organización de los Piratas de Pittsburgh. Aparentemente todo el mundo de la zona sabía de cuánto fue el bono que él recibió cuando lo firmaron cinco años antes: 950,000 dólares.. Las familias también sabían lo que pasaría después.. La mamá de Yohan me dijo que después de que se fueron de la casa todos los dolientes, un chófer se apareció con un teléfono en la mano. En la línea estaba la mamá de Cruz ofreciendo condolencias; y queriendo negociar.. A menos de 11 kilómetros del lugar del accidente se encuentra el pueblo agrícola de Nizao. A pesar de que tiene una población de solo 32,000 habitantes, Nizao ha producido docenas de peloteros profesionales, incluyendo a Ketel Marte, tres veces parte del Equipo Todos Estrellas, y más famoso aún, el miembro del Salón de la Fama Vladimir Guerrero, uno de los mejores bateadores en el béisbol moderno y padre de Vladimir Jr., el primera base estrella del equipo de los Azulejos de Toronto. Imponente en la carretera principal que lleva al pueblo se encuentra la mansión de los Guerrero. Justo abajo de la misma hay un número 27 gigante incrustado en la colina, el número de la camiseta que comparten padre e hijo.. Un mural del primera base de los Azulejos de Toronto, Vladimir Guerrero Jr. en Nizao. Para el 2020, Oneil Cruz Ureña ya se perfilaba que estaría entre los mejores peloteros de Nizao. Los Dodgers de los Ángeles lo firmaron cuando tenía 16 años y medía más de 6 pies. Lo cambiaron a los Piratas de Pittsburgh, quienes lo consideraron como su futuro campocorto. La página de internet de estadísticas FanGraphs lo ranqueó como uno de los principales prospectos del béisbol, declarando que “no hay muchos jugadores que tengan la oportunidad de ser lo que este muchacho podría llegar a ser”.. Pero el accidente en una carretera oscura amenazaba con destruir ese chance antes de que Cruz ni siquiera llegara a las grandes ligas. La policía lo detuvo ahí mismo. En los documentos entregados al tribunal el día siguiente, los fiscales dijeron que abrieron una investigación “en contra del imputado”. Ellos buscaban aplicar una “medida de coerción”, un mecanismo dentro de la ley dominicana mediante el cual un sospechoso puede ser forzado a permanecer bajo custodia mientras una investigación está en curso. En una nota de prensa, ellos alegaron que Cruz “había ingerido bebidas alcohólicas previo al accidente”.. El escándalo salió en los titulares en la República Dominicana y en los Estados Unidos, y luego en cuestión de días, desapareció de la opinión pública. Cómo sucedió eso ha sido algo desconocido, hasta ahora.. Me había enterado del caso Cruz el año pasado, cuando empecé a reportar sobre el negocio en apogeo de los prestamistas, negociantes que explotan a los prospectos de béisbol de las grandes ligas en la República Dominicana consiguiendo que sus padres, de bajo nivel educativo, renunciaran a una parte cuantiosa de sus bonos al ser firmados. La desaparición del caso, me contaron, marcó la historia del origen del prestamista más dominante en el caótico ecosistema de béisbol del país: Santo Caraballo. En ese entonces, Caraballo era un negociante poco conocido con algunas conexiones políticas. Saltó a la fama luego de volverse socio de negocios del héroe nacional David Ortíz, el jugador retirado estrella de los Medias Rojas de Boston quien sigue siendo una figura influyente en el béisbol de grandes ligas. (En un comunicado, Ortiz dijo que su relación profesional con Caraballo entró en su etapa final hace más de 18 meses.) Escribí sobre las prácticas de caraballo en “La fábrica dominicana del béisbol”.. Para averiguar cómo Caraballo hizo que el caso en contra de Cruz desapareciera, entrevisté a docenas de personas en la República Dominicana. Algunas tenían miedo de hablar, pero otras, principalmente los familiares de las víctimas, tenían ganas de hablar en público por primera vez. También obtuve cientos de páginas de documentos que no habían sido reportados, documentos archivados en los tribunales y recibos bancarios, así como notas de voz. Intenté comunicarme con Caraballo en múltiples ocasiones sobre su rol, incluyendo que le envié un resumen de los hallazgos de mi investigación. Él nunca respondió.. El sistema judicial dominicano le da una participación importante a las víctimas o a sus familias para decidir si se debe iniciar un proceso judicial. Caraballo estuvo al frente de una campaña para persuadir a las familias de las tres víctimas para que aceptaran dinero a cambio de firmar documentos retirando cualquier acusación “penal, civil o judicial” presentada en contra de Cruz.. El esfuerzo rescató la carrera de béisbol de Cruz, quien es actualmente el jardinero central titular de los Piratas, y también impulsó la carrera de Caraballo. Él se convirtió en una figura omnipresente en el deporte, temido por el tipo de contactos poderosos con la capacidad de desaparecer un accidente mortal. Pero para algunos familiares de las víctimas, el dinero que recibieron, aproximadamente 66,000 dólares en total para las tres familias, no ha durado ni una fracción del tiempo que ha durado el daño: seis años de duelo sin resolver, resentimiento y arrepentimiento por haber permitido que se comprara su perdón.. Cruz se negó a dar una entrevista. Su abogado, Amauris Vasquez Disla, catalogó el accidente como “una profunda tragedia para todas las partes involucradas, especialmente las familias de las víctimas”. Luego continuó diciendo que el tribunal “emitió una orden de desestimación basada en los hallazgos del caso, una decisión legalmente vinculante que constituyó una resolución legítima de este asunto”.. Un vocero de los Piratas de Pittsburgh dijo que el equipo y Cruz “abordaron este asunto hace más de seis años basado en la información disponible y el resultado de los procedimientos legales”.. Un póster del jardinero de los Piratas de Pittsburgh, Oneil Cruz, en Nizao. Yohan y Deby vivían en los alrededores de un barrio de Sabana Grande de Palenque, conocido como “Sal Si Puedes”. A ocho kilómetros de Nizao, se caracteriza por sus caminos de tierra rojiza y casas a medio construir, y está separado del resto de la localidad por un canal profundo. Algunas de las personas del área tienen que cruzar puentecitos improvisados para llegar a la puerta de sus casas. Daniela creció en el pueblo Juan Barón, que queda cerca de ahí.. Como en el caso de Deby y Daniela, los padres de Yohan se separaron cuando él era pequeño. Su primera infancia la pasó en una casita de madera en donde su abuela paterna lo cuidaba mientras su mamá trabajaba en Santo Domingo como empleada doméstica. Yohan era un adolescente cuando su papá sufrió un infarto y lo cuidaba trayendo su medicina para la presión arterial y lo llevaba a la playa para hacer ejercicios en el mar. Yohan trabajaba como técnico de aire acondicionado, y le decía a su papá que su objetivo era pagar para hacerle un techo nuevo a la casa de su mamá y que no se llenara de agua cada vez que llovía. Viajaba a Santo Domingo en una moto X1000 de segunda mano que se compró. En un país donde es común ver tres o más personas montadas en una moto, esa carcacha ruidosa era también el medio de transporte que utilizaban sus amigos.. Imágenes de Yohan Saba Mercado en la casa de su madre. El mejor de esos amigos fue Deby. El tercero de cuatro varones, todos lanzadores derechos en su niñez, vivía en la casa impecable de su madre. Después de que ella se mudó a Chile seis años atrás para conseguir trabajo, Deby hablaba con ella todos los días, y la actualizaba sobre su vida amorosa. Tenía el nombre de ella tatuado en el brazo dentro de un símbolo de la infinidad. Cuando no logró entrar a una academia de béisbol de primer nivel, la ruta más común para ser firmado por un equipo de grandes ligas, Deby volvió a la secundaria. En el momento del choque, estaba a pocos días de graduarse y trabajaba como empacador de fundas en el supermercado, además de cuidar a su hermanito menor.. Deby y Daniela se conocían desde que eran niños y, según sus familiares tenían una relación en la que terminaban y se volvían a juntar. En los videos y las fotos de Daniela casi siempre ella sale bailando y cantando. “Ella era como que las fiestas no querían terminar”, dijo una amiga. Era la más joven de cuatro hermanos, y vivía con su mamá, quien consideraba a Daniela su mejor amiga. Ella era su “chiquita”, algo que Daniela le recordaba a su mamá cada vez que insistía en sentarse en sus piernas. Muchas noches dormían en la misma cama juntas. Se había graduado de la secundaria y estaba tomando clases de inglés en Santo Domingo.. Una foto de Deby Beato Charles junto a las de sus hermanos. Deby, Yohan y Daniela estaban en ese período esperanzador, estresante y liberador entre la adolescencia y la adultez. No tenían ninguna intención de estar en la calle hasta tarde esa noche de septiembre, pero tampoco iban a rechazar un plan de rumba de último minuto.. Daniela le dijo a su mamá que se iba a juntar con sus amigas en el Río Nizao y que volvería en la noche temprano. Todavía estaba la claridad del día cuando ella grabó un video suyo en un bar al aire libre. Tenía puesto un vestido rojo y estaba cantando salsa. Nadie tenía prisa de volver al entorno sofocante del interior de la casa. Y con relación al toque de queda de las 5 de la tarde debido al COVID-19, muy poca gente joven se lo tomó en serio. En Baní, la ciudad cercana más grande, había un colmadón que se llamaba Escondido porque vendían bebidas más allá del toque de queda. Daniela y una amiga invitaron a Yohan y a Deby, quienes estaban en su casa pero era fácil convencerlos para que se animaran a ir.. Alrededor de las 11 de la noche, según los archivos del tribunal, ellos iban en la moto en la carretera de cuatro carriles de camino a casa. Tarde en la noche, la carretera está desolada y con poca iluminación. Los camiones y los carros van volando a alta velocidad, y los accidentes son frecuentes. Un guachimán que trabaja en un puesto de frutas frente al lugar donde pasó el accidente me dijo que a su jefe lo mataron cuando un carro se estrelló en su negocio.. Yohan iba manejando la moto, con Daniela y Deby sentados atrás. Ninguno de ellos tenía puesto un casco. Un amigo en su propia moto iba montando al lado de ellos. Ellos acababan de pasar el puesto de frutas cerrado cuando Cruz se estrelló por detrás con la moto de Yohan, aplastando la goma de atrás y tumbando a los tres amigos en el pavimento.. Según sus abogados, Cruz llamó al 911. Un teniente de la Policía Nacional se presentó en el lugar, pero el informe posterior al accidente que presentó ante el tribunal tiene pocos detalles sobre el lugar del accidente o la investigación. Si realizaron algún análisis forense, la fiscalía nunca lo presentó. No se menciona si la policía consideró que Yohan o Cruz condujeran de forma imprudente o a exceso de velocidad. El informe no indica si se le realizó a las víctimas una prueba para determinar los niveles de alcohol. Tampoco hace referencia al segundo motorista. Cuando me comuniqué con él, me dijo que las autoridades nunca lo interrogaron. Se negó a que le hiciera más preguntas.. Según el informe, Cruz le dijo al teniente que “en ningún momento” vio la moto antes de chocar con él en el carril para rebasar. Dijo que la moto no tenía luz, una afirmación que luego fue un punto de disputa en el tribunal. El equipo legal de Cruz presentó una foto de la moto que mostraba que le faltaban luces, pero fue tomada después del accidente cuando la moto estaba casi totalmente destruida. Luis David, el hermano de Yohan, me dijo que la moto tenía luces que funcionaban en el frente pero no atrás.. Un día después del accidente, se publicaron historias en Facebook que incluían fotos de Yohan, Deby y Daniela tirados y destrozados en la carretera mientras que los servicios de emergencia intentaban salvarlos. En las páginas de internet de chismes y de noticias, las opiniones sobraban. Algunos estaban convencidos de que Cruz recibiría un tratamiento preferencial. Otros predijeron que las familias de las víctimas estarían tratando de conseguir dinero. Muchos aseguraron que los fallecidos tenían tanta culpa como Cruz ya que estaban en la calle pasada la hora del toque de queda.. Cerca del sitio en donde Cruz chocó por detrás la moto de Mercado, matando a los tres pasajeros. Las familias de Yohan, Deby y Daniela todas sabían sobre los Cruz. El padre de Oneil, Rafael, fue un jugador profesional, primero en Japón y luego con la organización de los Bravos de Atlanta hasta el 2009, cuando fue suspendido después de que diera positivo por uso de esteroides. Regresó a Nizao, en donde abrió una academia de béisbol. Sus pupilos más prometedores incluían a Oneil y sus hermanos, Rafael Jr. y Homer, quien jugó béisbol profesional en los Estados Unidos. A Oneil le pusieron ese nombre por el pelotero favorito de Rafael, de los Yanquis de Nueva York el jardinero Paul O’Neill.. Dentro del anillo de confianza de los Cruz estaba Osvaldo Tamarez, un entrenador conocido como Cabezón. Él me dijo que en las horas después del accidente cuando Oneil todavía estaba bajo custodia, él fue a visitar a los Cruz y les aconsejó que manejaran la situación con precaución. “Cuidado, su hijo va a ser una figura pública”, dice Tamarez que les dijo. Según Tamarez los Cruz le asignaron que hablara con los familiares de Daniela y Deby, algunos de los cuales él conocía del mundo del béisbol. Él me dijo que desde el principio, su enfoque era cómo le iban a pagar a las familias de las víctimas para que no demandaran y que no exigieran que el fiscal siguiera adelante con el caso. Una persona cercana a los Cruz confirmó la versión de Tamarez.. Tamarez dijo que otro entrenador les recomendó a los Cruz que contrataran a Santo Caraballo, un negociante que él conocía de la industria del béisbol. Entre las muchas compañías de Caraballo estaba un bufete de servicios legales, a pesar de que él no era abogado. Más relevante aún, Caraballo tenía conexiones políticas. Era embajador en el Ministerio de Relaciones Exteriores, un cargo de favoritismo, que le había concedido cuatro años antes el presidente Danilo Medina.. Tamarez dijo que Caraballo se puso manos a la obra inmediatamente cubriendo frentes múltiples, incluyendo el organizar un equipo legal. Pero ese no fue su papel más importante. El trabajo más importante de Caraballo era simple, me dijo Tamarez: resolver el problema.. La primera vez que Cruz se presentó ante el tribunal, lo cual sucedió un poco más de dos días después del accidente, uno de sus abogados pidió retrasar el caso para que sus representantes pudieran “de una forma humana, buscarle soluciones” para las familias y sus “situaciones de orden material”. El juez pospuso la audiencia por dos días. Los familiares me dijeron que Caraballo, o las personas que trabajan con él, ya habían comenzado a comunicarse con ellos.. La última vez que Mercedes García vio a su hija, ella le ayudó a Daniela a quitar las etiquetas del vestido rojo antes de que se fuera para el río con sus amigas. En los días después del accidente, a García la mortificaba una visión de su hija tirada en la carretera con el vestido roto, gritando, “¡Ayúdame Mamá, ayúdame!”. Encontré a García en donde pasa la mayor parte de su día: sentada sola en la pequeña sala de su casa, meciéndose en un mueble, con su cabello en un moño muy bien hecho, limpiándose las uñas con un pincho. Podía escuchar a una mujer predicando en voz alta en la iglesia de al lado.. Mercedes García en su casa en Juan Baron. García, quien tiene 65 años, dice que ella estaba clara desde el principio que no quería dinero de parte de los Cruz. “A los peloteros le gusta … pagar muertos con dinero”, me dijo ella. “Soy pobre, pero soy honrada”. Todo lo que ella quería, dijo, era que Cruz respondiera por lo que había sucedido y pidiera perdón. En vez de eso, dijo ella, su familia, más prominentemente su hijo, la engañó para que aceptara un acuerdo.. García me dijo que después de la muerte de su hija, ella confió en su hijo Porfirio para que manejara todo el papeleo. Porfirio era un policía de tránsito en Santo Domingo que de vez en cuando también trabajaba como conductor de Uber. Lo que García no sabía, pero que más adelante confirmó Tamarez, era que Porfirio ya estaba trabajando con Caraballo.. Según García, Porfirio le trajo un documento para firmar que ocultó parcialmente con su mano. Poco después, Porfirio la llevó a ella y a otro de sus hijos, Juan Manuel, a la oficina de Caraballo en Santo Domingo. Porfirio entró solo y salió con otro documento para que su mamá lo firmara. Ella estaba sumida en el dolor, me dijo, y no lo leyó. Juan Manuel confirmó lo que contó su mamá: que ella no entendía lo que estaba firmando y que Porfirio no le explicó lo que era.. El padre de Daniela, Porfirio Pérez, también firmó los documentos. Pérez, quien es semianalfabeto, trabaja parqueando carros en un banco a cambio de propinas. Me dijo que el hermano de García le trajo los papeles pero no le dijo que esos papeles exoneraban a Cruz. “Por ver que yo era sencillo, abusaron de mí”, dijo él. El hermano de García no quiso hablar con nosotros.. Yo revisé los dos documentos, los cuales tenían la misma fecha que la comparecencia de Cruz en el tribunal. Uno lo entregó en el tribunal el abogado de Cruz; el otro no se entregó. El documento presentado ante el tribunal asegura que la familia buscaba “hacer formal desistimiento” de todas las imputaciones legales contra Cruz. También dice que la familia no había recibido ningún “interés pecuniario” a cambio de retirar las acusaciones. Lo estaban haciendo porque tenían la conciencia de que el accidente no fue causado por Cruz, dice el documento, “sino más bien por circunstancias de la vida”.. El contrato que no fue presentado al tribunal está firmado por los padres de Daniela y la madre de Oneil. Es un “descargo y finiquito legal” diciendo que los padres recibieron 900,000 pesos, aproximadamente 15,000 dólares para “gastos funerarios” para Daniela. Esa cantidad es más del doble del ingreso promedio anual en la República Dominicana. El documento dice que el dinero representaba una indemnización por “daños y perjuicios ocasionados” por Cruz a la familia de Daniela. Pero García y Juan Manuel dijeron que Porfirio controló el pago y les dio a ellos aproximadamente 300,000 pesos, o menos de 5,000 dólares. El padre de Daniela me dijo que no recibió nada.. La tumba de Daniela Pérez García. García dijo que ella no habló con muchos de sus familiares por varios años después de darse cuenta lo que había sucedido. Dijo que una vez que sus familiares decidieron tomar el dinero, “Ya para mí, yo estaba enterrada también, y ya estar con mi hija”.. Le dejé varios mensajes de voz y texto a Porfirio, quien se negó a ser entrevistado.. La madre de Cruz, sin embargo, sí aceptó escuchar mis preguntas. Me reuní con ella en la residencia verjada de los Cruz en una calle muy concurrida de Nizao. Con cortesía, pero con desconfianza, me indicó que nos sentáramos en la galería del frente. Las jaulas de bateo estaban en la parte de atrás.. Le pregunté a ella sobre el papel que tuvo Caraballo para persuadir a las familias de las víctimas para que no lo sometieran a la justicia, pero ella negó que lo conociera, contradiciendo a varios testigos. Cuando le mostré una foto de Caraballo, ella me dijo que no lo reconocía. Antes de que pudiera hacerle mi siguiente pregunta, ella se paró y me dejó claro que la entrevista había terminado. No habían pasado más de cinco minutos. “Muchas gracias por venir”, dijo ella. “No le puedo contestar nada porque no sé nada”.. Cuando la madre de Deby, Elena Charles, se fue a Chile para conseguir trabajo en un restaurante, quedó a cargo de Rubén, el mayor de los cuatro hijos, el tomar “las riendas de la casa”. Así que fue a Ruben, quien cumplió 27 años la noche que su hermano murió, a quien Tamarez visitó poco después de que Cruz compareciera ante el tribunal. Ruben me dijo que Tamarez le recomendó que hiciera un acuerdo, argumentando que el pelotero nunca sería castigado y que la familia de Daniela ya había recibido un millón de pesos por aceptar no demandar. Que él debía reunirse con un hombre llamado Caraballo y escuchar lo que tenía que decir.. Rubén habló con su papá, quien le dijo la misma cosa: Deby no iba a volver. Coge el dinero, aunque solo sea para ponerlo en una cuenta. (El padre de Deby no aceptó ser entrevistado).. Cuando Rubén llegó a la oficina de Caraballo, dijo que la madre de Cruz estaba ahí. Todo lo que él quería, me dijo Rubén, era justicia; a él no le importaba si la imponía el tribunal o si lo hacía él mismo. Pero también estaba consciente de que Tamarez y el padre probablemente estaban en lo correcto: él y su familia no tenían ningún poder.. Rubén le gritó a Caraballo que él no estaba ahí para negociar sobre la muerte de su hermano como que era un carro de venta. Caraballo, dijo él, respondió como un hombre que estaba acostumbrado a que las personas explotaran de la rabia en su oficina. Él apuntó con los dedos a todas las cámaras de vigilancia. Según Rubén, entonces hizo su oferta. Debido a que ambos padres de Deby vivían fuera del país —– su padre vivía en España desde hacía muchos años —– era necesario trabajo legal adicional si la familia de Rubén hacía un acuerdo. Por lo tanto, estaba dispuesto a ofrecer hasta 2 millones de pesos, aproximadamente 34,000 dólares.. La madre de Deby volvió a casa un par de semanas después del accidente. Me reuní recientemente con ella y sus tres hijos que le quedan en la limpia y organizada sala de su casa. Cincuenta y dos años, vestida con un overol y una cadena con su apodo, Ramonita. Con frecuencia se secaba las lágrimas al hablar de Deby. En la pared había retratos de cada uno de los varones. Los hermanos de Deby tienen puestas sus togas de graduación de la secundaria. Debi sale en una foto sin camisa, con gafas puestas, unos jeans rotos y una sonrisa cómplice.. Mientras hablábamos sobre la negociación con Caraballo, Rubén y su madre volvieron a tener una discusión que parecía tan fresca como las que tuvieron durante esas llamadas de horas hace seis años. Ella estaba absolutamente clara acerca de lo que ella quería: Cruz debería estar en prisión, por 120 años.. “Te dije, no lo hagas”, ella le dijo a él, subiendo la voz. “Le dije no, no, y no”.. “¿Y qué yo le dije?”, respondió Rubén. “¡Es que lo van a soltar como quiera!”. Rubén firmó un documento en nombre de su familia llamado “acto de desistimiento”, el cual presentaron ante el tribunal más adelante los abogados de Cruz. Similar al documento firmado por los padres de Daniela, este atestiguaba que Cruz “no tuvo la más mínima intención de ocasionar el accidente” y que la familia de Deby había aceptado retirar todas las imputaciones legales en su contra, incluyendo a nivel criminal y civil, sin “ningún tipo de presión, ni … ningún interés pecuniario”.. Caraballo, sin embargo, no había terminado. Rubén me dijo que Caraballo luego le habló sobre convertir la muerte de su hermano en una oportunidad de ingreso: en vez de darle a la familia 2 millones de pesos en un solo pago, Caraballo invertiría el dinero por ellos y le pagarían 15,000 pesos, más o menos de 265 dólares al mes, indefinidamente.. Rubén, sin embargo, no quería nada con Caraballo. “Yo no necesito negocios con ustedes”, dice él que le dijo. “Ya yo no quiero saber de ustedes mas nada”.. La familia puso el dinero en una cuenta bancaria. Excepto por los intereses, de aproximadamente 65 dólares al mes, los cuales la familia ha usado para ayudar a pagar el colegio del más joven, el dinero sigue ahí, me dijeron ellos. Charles explicó que han habido muchas oportunidades en las que ellos pudieron haber tocado el capital, pero ese dinero le da asco. “Esto no tiene fin.”, dijo ella de la angustia que siente de haber hecho un trato con los Cruz. “Para toda la vida va a ser un conflicto”.. Genny Mercado, después de despachar al conductor con la llamada de la mamá de Cruz, enfrentó una serie de presiones de parte de su familia. Se regó la voz de que las otras familias aceptaron el trato. Genny ganaba aproximadamente 16,000 pesos, aproximadamente 275 dólares al mes como empleada doméstica, así que el dinero de ese acuerdo económico probablemente iba a exceder varios años de su ingreso. Rechazar el dinero, le dijeron los medio hermanos de Yohan, no iba a lograr nada.. Mercado, quien tiene 48 años, también era en la práctica la que tomaba las decisiones. El padre de Yohan, Pedro Saba, había sufrido un segundo infarto el día que supo de la muerte de su hijo. Ella contrató al único abogado que conocía, quien negoció un trato en nombre de los padres. El documento era uno de retiro de la acusación como el que firmaron las otras familias, exonerando a Cruz. Mercado dijo que ella no podía pensar claramente acerca de nada de esto en ese momento: “Yo tenía la mente en mi hijo”.. Restando la parte del abogado, Mercado y Saba recibieron aproximadamente 800,000 pesos, o 14,000 dólares. El padre de Yohan gastó 300,000 pesos en una nevera, un televisor y una cama. Mercado usó el dinero para comprar varillas y 75 fundas de cemento para construir el techo que Yohan le había prometido. Ella dejó de trabajar durante siete meses y casi ni salía de la casa, excepto para ir a poner flores en su tumba.. Cuando llegué, dos de sus hijos habían arreglado las sillas plásticas en la sala para que yo pudiera hablar con ella y su esposo, José Enrique. Ella nunca había sido entrevistada, y habían pasado años desde que alguna persona fuera de la familia siquiera hubiera pretendido importarle lo que le pasó a Yohan. “A todos los que les matan familiares lo que quieren es justicia”, me dijo Mercado. “Todos los que matan tienen que ir presos”. Pero en el caso de Cruz, “Nadie quería dañar el futuro del muchacho”.. Genny Mercado, la madre de Yohan, con dos de sus hijos, Eduardo (izquierda) y Yeri. No hubo ninguna duda acerca de haber aceptado el dinero, solo resignación de que nunca iba a haber un resultado justo para Yohan. “Aquí la policía deja pasar muchas cosas. Principalmente cuando trata de gente prácticamente que tiene dinero”, dijo José mientras tiraba las cáscaras de guandules al suelo de cemento. “Ya no vamos a tratar de evadir esa realidad”.. Más tarde visité al padre de Yohan, quien pasa sus días en una casita humilde con tres de sus hermanos envejecientes, dos de los cuales están ciegos. En la televisión se oía a todo volumen la película “El Exterminador”. Saba no tiene ninguna foto de Yohan colgada en las paredes porque, según dijo, lo pondría demasiado triste. Arrastrando las palabras a causa de los dos infartos sufridos, Saba me contó cómo Yohan lo subía a su moto y lo llevaba a la playa. “Dondequiera que yo le decía que me llevaba, él me llevaba”, dijo. No ha vuelto a la playa desde que mataron a Yohan.. La segunda comparecencia de Cruz en el tribunal ocurrió el viernes después del accidente. Los fiscales buscaban dejarlo bajo custodia durante tres meses. Las familias de las víctimas no estaban presentes. El tribunal no sabía cómo comunicarse con dos de ellas, le explicó un secretario al juez. Los fiscales ni siquiera tenían los nombres correctos de las víctimas, refiriéndose a Yohan Saba como “Jons Sabab” y Deby como “Baby”. Los cargos que querían imputar a Cruz incluían conducir de manera temeraria y causar un accidente que resultó en la muerte. De ser condenado, podría enfrentar de uno a tres años en prisión.. Lo más impactante fue lo que no se dijo. En su nota de prensa después del choque, los fiscales se habían referido a la evidencia de que Cruz había estado bebiendo antes del accidente. Pero nunca hicieron esa acusación en el tribunal. Me comuniqué con el fiscal principal así como con la oficina del fiscal para preguntar por qué ellos decidieron no presentar cargos en contra de Cruz por conducir borracho. Ambos declinaron comentar. Un periodista del Pittsburgh Post-Gazette hizo la misma pregunta la semana de la cita con el tribunal. Él reportó que un vocero de los fiscales explicó que Cruz “olía a alcohol” después del accidente pero que la policía no había hecho una prueba de sobriedad debido a un “error de procedimiento”.. Mientras Cruz estaba bajo la custodia de la policía, su equipo legal presentó los documentos de retiro de acusación firmados por las familias de las víctimas. Además de ofrecer sus condolencias, un abogado explicó que Cruz se comprometía a “apoyar materialmente” a las familias para sus “necesidades humanas básicas: educación, comida, ropa, entre otros asuntos”. También presentó varios testimonios elogiando el buen carácter moral de Cruz, incluido uno de parte de su pastor, quien atestiguó que Cruz ha demostrado “lealtad y Fidelidad Absoluta al Evangelio”, y de parte de un contratista de mármol y granito quien dijo que Cruz era un cliente responsable “merecedor de un crédito abierto”. El abogado enfatizó que Cruz era uno de los “cinco prospectos mejor valorados a nivel internacional”.. El accidente, le dijo él al juez, “le duele a todo el pueblo, incluyendo a Oneil sobretodo, que para ello tendrá que acudir a terapias profesionales, para que pueda ese trauma sobrellevarlo … por Dios vamos a tratar de que la salud mental de Oneil Cruz Ureña, esté ahora pendiente, que sea nuestra tarea salvar la salud mental”.. El juez liberó a Cruz con una fianza de 2 millones de pesos, unos 34,000 dólares. Un par de semanas después, Cruz publicó una foto suya con Caraballo, sonrientes sentados en un carrito de golf en el aeropuerto de Miami.. Una publicación de redes sociales realizada varias semanas después de que Cruz fuera liberado lo muestra (segundo desde la izquierda), junto a Caraballo (en el extremo izquierdo) y otros dos hombres en el aeropuerto de Miami Instagram. El siguiente marzo, Cruz estaba en las instalaciones de los entrenamientos de primavera de los Piratas en Florida. Un artículo del momento mencionó que el accidente había sucedido, oculto entre las noticias de que el equipo lo iba a cambiar hacia los jardines. Es el único momento que yo sepa en el cual Cruz figuró hablando sobre el accidente.. “Al principio, yo tenía mucho miedo de no poder seguir jugando el juego que amo y alcanzar el sueño que siempre tuve, el cual era llegar a las grandes ligas”, Cruz dijo con la ayuda de un intérprete. “Sin embargo, cuando las cosas se aclararon después y todo se resolvió, pude … tener esperanza otra vez de que podría jugar. Ahora, tengo paz”.. La prensa, tanto en los Estados Unidos como en la República Dominicana, dejó de cubrir el accidente después de eso.. El hombre que ayudó a darle la paz a Cruz, usó el incidente para convertirse en una de las figuras más poderosas operando en las sombras del béisbol dominicano.. Oneil Cruz, ahora el jardinero central de los Piratas de Pittsburgh. Andy Kuno/San Francisco Giants/Getty Images. La siguiente comparecencia de Cruz en el tribunal fue el 30 de agosto del 2021. Casi un año había pasado desde el accidente, y él estaba jugando en los Estados Unidos para el equipo de ligas menores de los Piratas, Altoona Curve. Él compareció de manera virtual. A pesar de que las familias retiraron las acusaciones, los fiscales todavía tenían el poder de presentar cargos en su contra, pero el caso que tenían era muy débil. La única evidencia que entregaron eran actas de defunción y un informe policial que ofrecía poco más que la fecha y hora del accidente y los nombres de Cruz y las tres personas que él mató: Yohan Saba Mercado, Deby Beato Charles y Daniela Perez Garcia. El juez desestimó el caso, y ordenó que se devolviera la fianza de 2 millones de pesos.. Un poco más de un mes después, Cruz hizo su debut de grandes ligas en contra de los Rojos de Cincinnati, disparando un batazo que fue el sencillo más duro registrado por parte de un jugador de los Piratas, un récord que ha roto muchas veces desde entonces. Él es ahora un jugador fijo en el equipo y ganará 3.3 millones de dólares este año. Está proyectado a ganar mucho más una vez que se vuelva agente libre en algunas temporadas.
