El Clásico de Otoño de 2026 está a punto de escribir una página inédita en los libros de historia de las Grandes Ligas. A partir de este viernes 23 de octubre, el American Family Field será el escenario donde los Tampa Bay Rays y los Milwaukee Brewers se enfrentarán en una Serie Mundial en la que ambas franquicias buscarán levantar el primer título de su historia.
Más allá de la sequía colectiva que está por romperse, la Serie garantiza el protagonismo de tres peloteros de sangre mexicana: Jonathan Aranda de los Rays de Tampa Bay y Joey Ortiz y JoJo Romero de los Brewers de Milwaukee.
Jonathan Aranda
El tijuanense Jonathan Aranda llega a la Serie Mundial consolidado como una de las piezas nucleares en la ofensiva de los Tampa Bay Rays.
Durante la temporada regular de 2026, el primera base zurdo disputó 155 juegos, con promedio de bateo de .274, acompañado de 22 cuadrangulares, 27 dobles y 92 carreras impulsadas.
Aranda es un bateador con una capacidad de contacto de élite y sus métricas avanzadas lo demuestran una velocidad de salida promedio de 91.1 mph y una tasa de batazos fuertes (hard hit) del 46.0%, números que lo ubican en la cúpula de los bateadores de la Liga Americana.
En la postemporada, Aranda demostró inmediatamente su capacidad para manejar la presión en escenarios importantes. En el Juego 1 de la Serie Divisional frente a los Yankees, sacudió al as Gerrit Cole con un cuadrangular solitario de 417 pies que alcanzó los 107.1 mph de velocidad de salida.
Más adelante, en la Serie de Campeonato contra los Cleveland Guardians, Aranda tuvo una actuación cumbre en el crucial Juego 4, yéndose de 4-3 con dos carreras anotadas y dos impulsadas para empatar la serie en ese momento.
Para la Serie Mundial, las expectativas sobre Aranda son altísimas, aunque deberá hacer ajustes inmediatos. Tras irse en blanco (0 de 4 con dos ponches) en el Juego 6 que le dio el pase a los Rays, el mexicano enfrentará a un pitcheo de Milwaukee diseñado para neutralizar bateadores zurdos.
Tampa Bay dependerá de que Aranda recupere su disciplina en el plato —negoció 69 bases por bolas en el año— y mantenga su letal tasa de barrel (9.9%) para generar carreras.
JoJo Romero
JoJo Romero, lanzador zurdo de ascendencia mexicana que brilló con la Selección Nacional en 2023, ha sido una de las adquisiciones más rentables del año para los Brewers.
Llegó a Milwaukee el 3 de agosto en un sorpresivo cambio con los Cardenales de St. Louis, movimiento diseñado específicamente para blindar los innings finales del equipo de cara a octubre.
En temporada regular, combinando su labor en ambos equipos, Romero registró una efectividad de 3.36 en 55 apariciones, ponchando a 54 rivales en 56.1 entradas gracias a una indescifrable combinación de sinker y sweeper.
En la postemporada de 2026, Romero ha estado perfecto y se ha convertido en el apagafuegos de confianza del mánager Pat Murphy.
En cuatro salidas de alto estrés, ostenta una minúscula efectividad de 1.69, permitiendo apenas un WHIP de 0.56 y recetando 9 ponches en 5.1 entradas laboradas.
Su actuación más dominante ocurrió en el Juego 4 de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional ante los Dodgers, donde lanzó 2.0 entradas en blanco, con tres ponches, llevándose la victoria estadística.
En el Clásico de Otoño, su rol será frenar a los bateadores zurdos de Tampa Bay, perfilándose para tener duelos directos y de alto voltaje contra su compatriota Jonathan Aranda.
Joey Ortiz
El caso del infielder mexicoamericano Joey Ortiz es el de un especialista que compensa sus carencias ofensivas actuales con una prevención de carreras histórica.
Adquirido por los Brewers a principios de 2024 desde Baltimore en el cambio por Corbin Burnes, Ortiz se adueñó de la tercera base de Milwaukee. Defensivamente, tuvo una buena temporada. Estuvo entre el top 3 de todos los antesalistas de las Grandes Ligas con 8 Outs Above Average (OAA), ubicándose en el percentil 96 de eficiencia de fildeo.
Ofensivamente, cerró el calendario regular con números respetables: .270 de promedio, 9 jonrones y 47 producidas en 134 juegos.
Sin embargo, para ser objetivos, su rendimiento en la caja de bateo durante esta postemporada no ha sido el mejor. .
Ortiz entra a la Serie Mundial bateando apenas para .118 (2 imparables en 17 turnos oficiales) con seis ponches y solo una carrera impulsada en octubre. A pesar de este bache, el mánager Pat Murphy ha sido tajante al declarar que mantendrá a Ortiz en la alineación titular porque su defensa salva partidos.
El legado histórico de los mexicanos en Serie Mundial
La historia de los mexicanos en el Clásico de Otoño comenzó en 1954 con el veracruzano Beto Ávila, quien llegó a la Serie Mundial con los entonces llamados Indios de Cleveland tras ganar el título de bateo; aunque bateó apenas de 15-2 y su equipo fue barrido, rompió la barrera para los nacionales.
Casi dos décadas después, en 1973, el relevista Horacio Piña se convirtió en el primer mexicano en ganar un anillo de campeón, lanzando con efectividad inmaculada (0.00) para la dinastía de los Oakland Athletics.
No obstante, la actuación más legendaria le pertenece a Fernando Valenzuela en 1981. Con los Dodgers abajo 2-0 ante los Yankees, el novato de 20 años subió al montículo en el Juego 3.
Pese a no tener su mejor control, permitir 9 hits y regalar 7 bases por bolas, el Toro mostró una resiliencia inhumana: completó el juego lanzando 149 pitcheos para asegurar la victoria por 5-4, cambió el rumbo de la serie y dándole el campeonato a Los Ángeles.
En la era moderna, el pitcheo azteca ha sido fundamental para definir campeonatos.
El sinaloense José Urquidy ostenta el récord de más victorias para un mexicano en Series Mundiales (3-0, 1.23 ERA en cinco apariciones) brillando con Houston en 2019, 2021 y 2022.
Asimismo, el Juego 6 de la Serie Mundial 2020 quedó marcado en la historia de México cuando Víctor González se acreditó la victoria con 1.1 entradas perfectas como relevista, y Julio Urías se apuntó el salvamento para coronar a los Dodgers.
Hoy, la batuta pasa a la sangre nueva.
