Lionel Messi cerró su historia con la Selección Argentina a lo grande. El capitán albiceleste jugó este martes 6 de octubre su último partido con el combinado nacional en una victoria de 3-0 ante Benín, en un amistoso de Fecha FIFA disputado en el Estadio Monumental Antonio Vespucio Liberti de Buenos Aires, y lo hizo con un gol y dos asistencias.
La fiesta empezó mucho antes del pitazo inicial. Horas antes del partido, el rosarino publicó un mensaje que marcó el tono de la noche. “Llegó el momento. Me voy en paz. Dejé todo. Esta camiseta fue mi sueño. Mi orgullo. Y mi vida. Gracias por quererme tanto. Los voy a extrañar”, dijo en un video difundido en redes sociales, acompañado por “Gracias a la vida” de Mercedes Sosa.
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La caravana desde el predio de Ezeiza hasta el Monumental fue una procesión. Miles de hinchas rodearon el micro con banderas y cánticos, y el capitán no pudo contener las lágrimas dentro del vehículo mientras escuchaba el “que de la mano de Leo Messi, todos la vuelta vamos a dar”. River Plate le entregó la membresía de socio honorario como gesto antes del juego.
Antonela Roccuzzo llegó temprano al palco acompañada por sus tres hijos, Thiago, Mateo y Ciro, y por Celia Cuccittini, mamá del jugador. En las tribunas se dejaron ver leyendas como Daniel Bertoni y Oscar Ruggeri, campeones del mundo en 1978 y 1986, además de Ángel Di María, Gonzalo Montiel y hasta el músico Charly García. El presidente Javier Milei le envió un mensaje de reconocimiento en la previa.
En el vestuario, Messi dejó su última arenga a los compañeros antes de salir al campo. “Jugar bien, pasándola bien, con la pelota hacer goles. Así lo disfrutamos”, les dijo. Salió a la cancha con sus tres hijos de la mano. El himno argentino lo interpretó el excombatiente de Malvinas Fabio Santana, con la bandera de las islas al costado. Messi lloró, y el técnico Lionel Scaloni también. Antes del saque, el capitán se fundió en un abrazo prolongado con Cristian “Cuti” Romero, heredero natural de la cinta.
Al minuto 10 el partido se detuvo. El Monumental se puso de pie, estallaron los fuegos artificiales y el estadio entero coreó su nombre durante varios minutos. Los jugadores de Benín se acercaron a saludarlo, y el capitán del equipo africano le entregó una estatuilla y una carta como homenaje. Un gesto que selló la dimensión del momento.
El primer gol llegó al 48, al arranque del segundo tiempo. Nicolás Otamendi, otro que se despidió de la selección este martes, apareció solo en el área para rematar de volea un tiro de esquina ejecutado desde la izquierda por el propio Messi. Fue el 1-0 y el inicio de una noche inolvidable.
Trece minutos después, al 61, Nico Paz amplió la ventaja tras una nueva asistencia del capitán. El joven mediocampista aprovechó un pase medido del 10 y definió con tranquilidad para firmar el 2-0.
El cierre perfecto llegó al minuto 71. Agustín Giay fue derribado dentro del área y el árbitro chileno Fernando Véjar marcó penal. Messi tomó el balón, caminó hasta los once pasos y ejecutó al ángulo con potencia. Marcel Dandjinou, portero de Benín, voló pero no alcanzó. 3-0 y estallido total en Núñez.
El rosarino estuvo cerca del doblete al minuto 88. Remató de primera dentro del área y el arquero suplente Saturnin Allagbé manoteó justo lo suficiente para desviar el balón al palo. Fue el único deseo que no se cumplió en la noche perfecta.
Fue el gol número 126 de Messi con la camiseta argentina, cifra que extiende aún más su récord como máximo goleador histórico de la selección. También suma 69 asistencias con la Albiceleste, otro registro que nadie ha podido alcanzar. El 10 cerró su carrera internacional con 208 partidos, también récord absoluto. 21 años después de aquel debut en 2005 ante Hungría, Messi se baja del escenario como el jugador con más presencias, más goles y más asistencias en la historia de la selección argentina. El campeón del mundo 2022, el bicampeón de la Copa América (2021 y 2024) y el ganador de la Finalíssima dejó el seleccionado con el palmarés más grande que ha tenido el futbol argentino.
El pitazo final fue el inicio del segundo acto de la fiesta. Messi recibió la pelota, se abrazó uno por uno con sus compañeros y caminó por el campo para saludar a los 85 mil que llenaron el Monumental. Las lágrimas, los cantos y los fuegos artificiales acompañaron el adiós del hombre que cambió para siempre la historia del seleccionado argentino.
Argentina, dirigida por Lionel Scaloni, seguirá su camino sin el 10, pero con un legado que seguramente tardará décadas en ser alcanzado. El último tango se bailó en el Monumental, y la Albiceleste despidió al más grande con una goleada y un recuerdo que quedará para siempre.
